jueves, 17 de mayo de 2018

ESCOLLOS Y ALEGRÍAS


Dice Bernardo Atxaga en Obabakoak, que «la clave está en la mirada del autor, en su manera de ver las cosas». Qué afirmación más cierta. Todo depende de cómo miremos y el cómo miremos, a su vez, está condicionado por cómo nos encontremos en un momento dado. Caben tantas miradas como estados de ánimo. Y como nadie nos escapamos de atravesar momentos bajos (ya lo indicaba Maurice Blanchot: «los escritores más puros no se hallan enteramente en sus obras, también han existido, incluso vivido: hay que resignarse»), ahora me toca a mí uno de ellos, que nunca los cielos son eternos ni el sentido del humor inmutable. Un problemilla físico me exige reposo. Sé que muchos me entenderéis, pues como certeramente señaló Mircea Cartarescu «tu público envejece contigo» y envejecer implica amansarse, ser capaz de admitir la limitación de la propia fuerza. 
Qué lástima esta de envejecer, sobre todo cuando envejece el cuerpo y el espíritu sigue tan entusiasta como cuando eras joven. Pero no se nos pregunta si nos gusta o no la vida: ahí está y hay que tomarla como es, sin un exceso de dramatismo si queremos pasar desapercibidos a los múltiples males que podrían rondarnos y que seguro que se ceban en nosotros si contraemos el gesto. Así que pelillos a la mar y a hacer en cada momento lo que corresponde y nos pide nuestro interior. Porque si no puedo detenerme en escribir largo y tendido, sí puedo leer, caminar, sonreír, estar con los que quiero… Además, este parón también me va a servir para prepararme con toda la ilusión un viaje que tengo proyectado para primeros de julio. Todo depende de cómo miremos, de cómo enfoquemos la mirada, no hay que olvidarlo. Una cosa es reconocer que se está algo torpe con las manos y otra muy distinta es amargarse por ello, ir en contra de la evidencia de que el reposo nos beneficia, así que me despido no sé hasta cuándo.
Y me voy a despedir dejando un vídeo que ha realizado el poeta Gustavo Figueroa Velásquez, colombiano afincado en Suecia, que es un torrente de sensibilidad, autor del blog Contrastes. Lo recibí hace un par de días de su generosidad infinita, pero hasta hoy no he podido ponerme a teclear un poco (y aún voy a paso de tartana). Este vídeo que recoge un poema que el amigo poeta me dedica, con música de Ernesto Cortázar, me ha emocionado profundamente. No creo ser merecedora de tanto, pero lo acepto con júbilo y gratitud.


Sed felices, porque aun en las situaciones más feas existen cosas hermosas que vienen a salvarnos. Nada, ni tan siquiera la vida, es definitivo. Todo pasa, incluso el dolor y su vileza.